LA PERSIANA ALICANTINA: NI TE IMAGINAS SU ORIGEN

El origen de la persiana alicantina se va desvelando conforme indagamos por orden en ambas palabras. La etimología u origen de la palabra persiana, proviene de la expresión del latín “persa-ae” que quiere decir “originario de Persia”.

Pero, como casi en todos los casos cuando buscamos el origen del objeto y el de su significado, la existencia de la persiana en sí, se remonta mucho más atrás que su etimología y empieza en la necesidad de su invención.

Es supuesto que en pleno nomadismo del ser humano, las tribus errantes cubrían los espacios de sus cabañas abiertos al exterior con solapados de ramas y hojas para resguardarse del calor que mojaban y refrescar la brisa entrante.

También se sabe que las persianas, antes de conocerse por tal nombre, eran ya usadas por los egipcios tanto en viviendas comunes como en palacios.

Se confeccionaban con cañas unidas por cuerdas y se colgaban de los marcos de las ventanas y puertas para permitir dar paso al aire y preservar de la luz y también de la vista del exterior.

Se usaban tanto en viviendas comunes como en palacios. Y con las mismas finalidades, en amplias áreas de diferentes culturas del continente asiático, el uso del bambú para confeccionar persianas sigue vigente desde tiempos ancestrales.

 

Las persianas de bambú en cuanto a dinámica de funcionamiento se encuentran “a mitad de camino” entre el estor y la persiana alicantina. Son tan ancestrales que no se tiene una idea concreta de cuándo se comenzaron a usar.

 

Pero volviendo al origen etimológico de la persiana que ahora nos ocupa, podemos afirmar que este artículo fue nombrado así porque era un producto que los intrépidos mercaderes venecianos trajeron a Europa desde aquellas lejanas tierras.

Después, durante el transcurso de su comercio en occidente adquirieron el calificativo de “venecianas” por su “segundo” lugar de procedencia.

También en Francia durante el siglo XVIII y a causa del auge que adquirió la importación de productos orientales que conformaban moda, se reafirmó aún más su adquisición europea y se adoptó con mayor reconocimiento social su denominación.

En francés era “persienne”, vocablo similar al castellano “persiana” debido las  lógicas similitudes que las raices latinas provocan como unión.

Ya sabemos que tanto el francés como el castellano son lenguas romance provenientes del latín.

 

...Pero vayamos al grano:

 

Sin embargo, y al contrario de lo que mucha gente piensa, éste no es el origen de la persiana alicantina.

 

        

 

La persiana alicantina tiene su origen en una geografía mucho más cercana y de un modo tan interesante como los anteriormente expuestos de dedicaciones artesanales a lo largo de la Historia.

Tal y como su nombre indica, efectivamente su procedencia es Alicante; pero podemos concretar aún más y llegaremos a un punto concreto del mapa provincial alicantino: la población de Sax.

La localidad de Sax hasta finales del siglo XIX tenía su economía basada en las labores propias de la producción vinícola.

El vínculo de esta población con lo derivado de la vid, hizo que todo comenzara con la manufacturación de las denominadas “cortinas de palillos” con la intención de aislar las ventanas y puertas de las casas de la exposición de la luz solar, las moscas y el calor.

 

¿A quién se le ocurriría?

 

Dichas cortinas estaban realizadas mediante el engarce de pequeños trozos de sarmientos de vid recién podados (aún verdes) que se cortaban en trozos iguales.

Después eran hervidos con químicos para reblandecer el corazón de la madera que debía ser atravesada y también para perder su piel leñosa quedando con un aspecto afinado.

Se secaban y posteriormente eran pintados y engarzados entre ellos siendo atravesados en su núcleo con alambre, formando las tiras que finalmente compondrían las entonces llamadas cortinas orientales.

Era frecuente en la época calificar los productos más singulares llamativos o extraños como “orientales”.

Y es que no olvidemos que por aquel entonces aún persistía (especialmente en Francia con las corrientes de diseño Art Nouveau y Art Dêco) un gran interés por la importación de productos exóticos de oriente.

La población tomó rumbo nuevo industrializándose con la manufacturación de estas cortinas y patentándolas en 1916 a través del inventor y empresario Vicente Barceló Santonja como “cortinas orientales realizadas de sarmiento de vid”

 

Canutillos pintados en lugar de píxeles

Estas cortinas antecesoras de las persianas alicantinas, acababan su proceso siendo ilustradas habitualmente con fines publicitarios y podían llegar a tener considerables dimensiones.

Las ilustraciones que exponían las cortinas eran pintadas sarmiento a sarmiento, los cuales estaban numerados correspondiendo con el color necesario en ese punto exacto del dibujo con una rigurosa precisión para formar los temas decorativos de las tiras colgantes.

Por trasladarlo a nuestra era digital, digamos a modo de semejanza que los sarmientos serían los píxeles de aquellas grandes policromías.

Vicente Santonja también se cuidó de patentar esa forma de pintado.

Toda esta labor se empezó a realizar en los talleres de Segisa S.L, empresa pionera de los hermanos Barceló desde 1916 en Sax.

 

En la foto de arriba, la plantilla completa de trabajadores de la fábrica de cortinas. Las ramas tras las que posan son los sarmientos que después serían procesados manualmente hasta formar las cortinas. Poco después, Vicente Santonja incorporó una máquina para hacer los engarzados automáticamente. En la foto de abajo, talleres de cortinas orientales en Sax (alrededor de 1920) En el círculo, detalle ampliado de tiras de sarmientos unidos en una cortina casi terminada. Un trabajador necesitaba hasta dos años de preparación para aprender el oficio.

 

…Y aparecieron las lamas…

 

Desde entonces, en las siguientes décadas, la producción local no cesó de evolucionar, usando las lamas de madera para su confección, a la vez que se iban dando de alta nuevas carpinterías.

Estas nuevas empresas fueron en buena parte puestas en marcha por trabajadores formados en su mayoría en el taller de cortinas orientales.

Realizaron  distintas propuestas del producto hasta llegar a la persiana alicantina que conocemos hoy trabajándose ya mediante automatismos y mayormente en materiales como aluminio o PVC.

Debemos pues, a la inventiva, tenacidad y vista comercial de Vicente Barceló Santonja, la instauración de una industria que hoy por hoy acapara al 80% de la población liderando su índice de producción por encima del de la fabricación del calzado, otra industria de fama en la zona ya ampliamente sobrepasada por las persianas y cortinas de tiras alicantinas. ¿O deberíamos decir “sajeñas”?.

Se puede apreciar en documentos legales y promocionales que Barceló inició la sugerencia de “cortinas levantinas”, tal vez por la atención más “localizable” que despertaba entonces un nombre regional contra uno local. Pero fue el público (como tantas y tantas otras veces en las innovaciones) el que se encargó de decidir por propia comodidad el calificativo gentilicio “alicantinas”,

Vicente Vázquez, cronista oficial de la villa de Sax, y además bibliotecario archivero de su Ayuntamiento, es una de las personas más documentadas sobre la vida profesional de Vidente Santonja y el devenir de esta industria en la localidad.

Vicente ha colaborado  amablemente con Puntogar facilitándonos una información genuina en documentos y material fotográfico de la época con un siglo de antigüedad.

Dejamos este link para los interesados que deseen saber más sobre ambos temas:

(Pulse aquí para para tener acceso a los artículos de Vicente Vázquez)

En realidad el sistema dinámico de enrollamiento que tiene la persiana alicantina tal y como lo conocemos hoy, lo inventó en el s XVIII el inglés Bernard Bevan que fue quien le incorporó  un cordón “sin final” y la conocida polea para tirar provocando el enrolle de las láminas.

 

Detalles de pasador, polea, freno y tiradores en persianas alicantinas modernas de pvc y de madera

 

Canutillos pintados en lugar de píxeles

 

En 1880, los norteamericanos las utilizaron por primera vez en Nueva York pero fabricadas con un formato que empezaba a distanciarse de las venecianas, ya que estaban hechas con lamas de un tipo de vidrio resistente.

El modelo causó gran sensación llegándose a usar como elemento de clase señorial en la sociedad, por lo que edificios públicos y gubernamentales lucían este tipo de persianas.

Volviendo a nuestro país, existen muy pocos productos nacionales que tengan la longevidad en el mercado conseguida por las persianas alicantinas.

Éstas se han acoplado a nuestra sociedad convirtiéndose en parte de ella y adaptándose a los nuevos materiales que, con los debidos tratamientos, son aplicables a más funciones aportando mayor durabilidad.

 

Las cortinas antimoscas comienzan a evolucionar en Sax como persianas alicantinas cuando los empresarios de carpinterías de la localidad (la mayoría provenientes de la famosa empresa de D. Vicente Barceló) inician la fabricación de persianas con las lamas de distintos tipos de madera engarzadas mediante enganches de alambre. Hoy día se usan una gran diversidad de maderas en este tipo de lamas y, por supuesto, el plástico, el pvc y el aluminio que, por sus altas prestaciones en exteriores, se emplean con mayor demanda.

 

Tampoco podemos olvidar su facultad decorativa.

Últimamente despiertan entre los diseñadores y arquitectos deseos de reivindicación y éstos las están sacando de su concepto rústico y convirtiendo en elementos de uniformidad urbana y empresarial del ocio.

Por ejamplo han sido usadas como soluciones por arquitectos como Pau Sarquella y Diana Usón en un concurso para mejoras de espacios olvidados promovido por la FAD (Foment de les Arts i del Disseny).

Su idea fue sustituir con persianas alicantinas puntos de edificios mal solventados por los usuarios de barrios marginales con medidas antiestéticas como plásticos, cartones  y otros, logrando en la zona un resultado estética y funcionalmente inmejorable que aún mantienen los vecinos.

Aquello marcó para estos arquitectos un punto de inflexión, ya que a partir de entonces decidieron sacar más partido a la iniciativa dado que era propicia para más lugares en similares circunstancias y también excelentes sustitutorias en otras ubicaciones como elemento decorativo o de reforma.

Por su adaptabilidad a todo lo vintage y su aspecto artesanal y sostenible, las posibilidades para arquitectos de alto nivel creativo como Sarquella o Usón son infinitas. Así sugió un nuevo concepto llamado “Persiana Barcelona”: http://persiana-barcelona.com/ca/.

A pesar de la gran diversidad en persianas de todo tipo ya conocida, podemos decir que las persianas alicantinas son un producto de perfil tradicional, oriundo de nuestro país que está superando con su sencillez y capacidad de ambientación todas las “cuestas arriba” que el progreso tecnológico impone, adaptándose a su avance e incluso despertando el interés debido a su capacidad de reciclaje en el tiempo, de paises que ya la tenían casi olvidada.

 

¿Qué otro artículo da más por menos?

 

Sus ventajas conforman una larga lista de facultades a cual más útil. Veamos las principales:

 

Son sencillas livianas y baratas

Esperamos que de esta evidencia no surjan dudas al respecto: no necesitan mecanismo alguno. Una cuerda las enrolla o  desenrolla y ya está.

Aunque unas más que otras, por lo general son livianas y de fácil manejo, ya sean de lamas de madera, aluminio o PVC. Y lógicamente todo esto las hace mucho más económicas que cualquier otro tipo de cortina con “misiones” similares.

 

Son fáciles de instalar

Sin ser necesaria la ayuda profesional para ello; ya que poniendo dos “hembrillas cerradas” en su lomo y dos abiertas en el marco de su ubicación para colgarlas, lo único que queda hacer es desenrollarlas para que cumplan su función.

 

Son resistentes

Siempre lo han sido, pero su diseño acepta con facilidad otros materiales que hoy día las hacen más resistentes todavía a la luz solar directa o cambios de temperaturas, algo que las hace ideales como elementos de exterior.

 

Son duraderas

Y lo van a ser aún más. Las últimas modificaciones como la variante en la inclinación y, el gotero en las lamas para impedir el paso del agua o la cuerda naútica en lugar del tradicional cordón aportadas por “Persiana Barcelona” son buenas ideas para hacerlas más longevas.

La popularidad y viabilidad comercial de persianas con estas innovaciones es tan sólo cuestión de tiempo.

 

Son efectivas

Regulan la luz del sol desviando sus rayos directos, proyectan sombra en los puntos abiertos al exterior de nuestras casas como puertas y ventanas, dejan pasar el aire de manera suave, repelen la lluvia y aguantan con firmeza la intemperie.

 

Son fáciles de limpiar:

Ya lo eran, pero cada vez más: los nuevos materiales con los que están siendo construidas como aluminio, plástico o PVC, hacen que su limpieza sea más fácil de lo que ya lo era.

 

Son decorativas

Incluso en su versión màs básica de color madera su vistosidad esta fuera de dudas. Esta distinción destaca sobre todos los demás aspectos que pueden llegar a tener en diferentes materiales.

Ese aire de producto sostenible y artesano que se le aprecia cuando el barnizado respeta su color natural o el estilo vintage que adquiere con apenas dorar un poco el barniz transparente, surgen debido a su elegante aspecto en estado natural y evidencia el gran partido que se les puede sacar con poco.

Si ademàs contamos con la multitud de variantes que ofrece poder elegir el tono de color preferido, las opciones de apariencia que admiten como cerezo, roble, pino, etc, o la posibilidad creativa de que dispone el usuario si la quiere ilustrar personalizada a mano o con las últimas tecnologías de estampación (serigrafía, vinilo adhesivo, tatoo fotográfico…) nos encontramos ante un amplísimo conjunto de posibilidades decorativas que pocos productos del hogar ofrecen.

 

Son nuestras, son “de aquí”

Como conclusión podemos añadir que los habitantes de Sax desafiaron a las moscas y a la luz solar inventando unas cortinas de sarmientos secos y pintados a las que llamaron “cortinas orientales”.

Pero, al igual que en los comienzos las cortinas venecianas eran de tela y ahora lo son de aluminio;  poco a poco, los maestros de la madera de las empresas de carpintería que fueron surgiendo en la localidad, dieron el paso definitivo especializándose, perfeccionando y renombrando su producto como persiana alicantina.

Esta fabricación se extendió después  por todo el levante español y exportada a los 4 puntos cardinales.

De la aportación al bienestar y triunfo empresarial de la persiana alicantina podemos sentirnos orgullosos todos los los que pertenecemos a la cultura mediterránea europea.

Sobre todo, sabiendo que este producto aún no ha dicho su última palabra y que seguirá evolucionando en una transformación cada vez más especializada funcional y decorativamente hablando.

Leyendo este post no has leido una historia cualquiera sobre un artículo del hogar, sino la intensa batalla que viene ganando a su caducidad  (y todavía mantiene) algo tan sencillo y tan solicitado como es la persiana alicantina.